jueves, 11 de enero de 2018

SANACIÓN – LIMA-PERÚ – 12 ENERO 2018


REUNIÓN DE SANACIÓN DE TODOS LOS VIERNES A LAS 8 PM (SOLO LOS VIERNES)

HOY TENEMOS COMPARTIR POR EL BAUTISMO DE JESÚS

DIRECCIÓN:
NUESTRAS REUNIONES DE SANACIÓN DE LOS VIERNES A LAS 8 PM, SE LLEVAN A CABO EN JR. CHINCHAYSUYO NRO. 219 – SAN MIGUEL – A UNA CDRA. DE LA IGLESIA SAN MIGUEL ARCANGEL EN AV. PRECURSORES.
Si tienes alguna duda sobre cómo llegar: Llama a los siguientes teléfonos antes de la 8 p.m.

Claro: 9-9718-6681 – Claro 9-4114-8188  - Fijo 310-6460
Si deseas que te visite en tu casa, usa los mismos teléfonos. Puedes llamar también a la sub-coordinadora del grupo, Srta. Ana Ticona al celular 9-9704-4417 por detalles. Gracias por tu comprensión. Las visitas serán los días domingos.
Nota: No recibo mensajes de texto a mis celulares. Colaboración si te es posible: S/ 5.00 (Niños no colaboran)
Nota: En nuestra reunión de los viernes puedes adquirir:
-Libros sobre Exorcismo a 50 soles cada uno.
-La Cruz-medalla de San Benito Abad (en metal, con oración de liberación en latín y castellano) y el Escapulario de La Virgen del Carmen bendecidos a 50 soles – (dos en uno), de madera con metal 85 soles.
A LOS SEGUIDORES DE MI BLOG
Agradezco de corazón a los “seguidores” que se han formalizado en mi blog, y a los cientos de personas que entran diariamente. ¡Invita a tus contactos a conocer mi blog, así me ayudarás a llevar La Palabra de Dios!
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¡Qué Dios y su Santísima Madre los bendigan!
Grupo Católico de Oración por los Enfermos “Sí Señor”

José Miguel Pajares Clausen

FALLECE TRAS LEER EL EVANGELIO NAVIDEÑO


Eucaristía por el eterno descanso de un buen hombre y mejor sacerdote: P. Amand Numbi Ngoie. Originario de la R. D. del Congo, de la Diócesis de Kabinda, estudiaba en Toledo y murió en Francia la pasada Nochebuena, después de proclamar el Evangelio en la Misa.

En la Casa de Ejercicios “El Buen Pastor” de Toledo esta noche presidió la Misa Funeral, el Obispo Auxiliar, Don Ángel Fernández Collado, con quien concelebraron, el Obispo emérito de Segovia, D. Ángel Rubio Castro, el Delegado Episcopal para el Clero, D. Alvaro García Paniagua, el Director del Instituto de Estudios Teológicos ‘SAN ILDEFONSO DE TOLEDO’, D. Francisco María Jiménez, el Director de la Casa de Ejercicios, D. José Miguel Fernández Fernández, el Director de la Casa Sacerdotal, varios canónigos y 40 otros sacerdotes.

Mons. Fernández Collado en su Homilía hizo un Agradecimiento a quienes allí estaban y pidió una oración por el sacerdote fallecido:
“El, ha sido una Bendición; un sacerdote que ha ensanchado nuestro corazón misionero. Como pagar al Señor todo lo que ha hemos recibo con creces de Aman? Es una obra de Misericordia  y de Caridad la que hacemos ahora con gozo y alegría. Le hemos querido. Bienaventurados los que mueren en el Señor. Ya él está con el Señor. Su Obispo me decía recen por él y por su diócesis. Sacerdote que obedece a su Obispo. Un regalo le quisimos hacer y el nos lo hizo a nosotros. Aman ha gozado ya de ese deseo de Jesús de que aquellos que me diste están ya conmigo. Pedimos al Señor que le bendiga con su Misericordia".
Descanse en paz.


Ecclesia Digital

EL OBISPO DE JERICÓ (COLOMBIA) SERÁ EL COMISARIO APOSTÓLICO DEL SODALICIO DE VIDA CRISTIANA


Noel Antonio Londoño Buitrago, actual obispo de Jericó (Colombia), ha sido designado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica como comisario apostólico para el Sodalicio de Vida Cristiana (SCV, sodalicio.org), según explica un comunicado de la Santa Sede.

El Sodalicio es una sociedad de vida apostólica, con presencia en 9 países, fundada en Perú en 1971 por el laico Luis Fernando Figari, el cual está en la actualidad retirado de la vida comunitaria en Roma y bajo investigación.

La Santa Sede indica que el cardenal Joseph William Tobin “continuará siendo referente de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica en cuanto Delegado ad nutum en relación con Sodalitium Christianae Vitae, particularmente para las cuestiones de índole económica”.

LA GESTIÓN ECONÓMICA Y LAS ACUSACIONES DE ABUSOS

La nota indica que “el Papa se ha mostrado especialmente atento a la notable gravedad de las informaciones acerca del régimen interno, la formación y la gestión económica-financiera, motivo por el cual ha pedido con insistencia al Dicasterio una particular atención”.

“A esto se han sumado últimamente las graves medidas adoptadas por la autoridad judicial peruana con respecto al Sr. Luis Fernando Figari. Después de un profundo análisis de toda la documentación, el Dicasterio ha promulgado el Decreto de Comisariamento”, informó el Vaticano.

El comunicado se refiere al pedido de prisión preventiva contra Figari solicitado el 13 de diciembre por la fiscalía peruana, debido a las acusaciones de abuso psicológico y sexual. Según la ley peruana, un juez debía decidir en 48 horas si se procedía o no este pedido. Una investigación anterior realizada por el Ministerio Público fue archivada en enero de 2017.

EL COMISARIO PODRÁ INTERVENIR EN EL GOBIERNO DEL SODALICIO

El SCV publicó este miércoles un comunicado en el que explicó que “como Comisario Apostólico, Mons. Londoño podrá intervenir directamente en el gobierno de nuestra Sociedad, también en las cuestiones económicas y los demás asuntos de la marcha habitual del Sodalicio”.

“Agradecemos al Papa Francisco y a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica que sigan con preocupación la vida de nuestra comunidad y reiteramos nuestra disposición para acoger todo lo que disponga para la mejor marcha de nuestra Sociedad. Reafirmamos una vez más nuestra absoluta obediencia al Santo Padre y a la Santa Madre Iglesia”, expresó.

Asimismo, el SCV señaló que “como hemos hecho hasta ahora con el Cardenal Joseph Tobin desde su nombramiento como Delegado para Sodalicio en mayo de 2016, colaboraremos en todo con Mons. Londoño para que pueda ejercer sus funciones según lo dispuesto por la Santa Sede”.

SANCIONES ECLESIÁSTICAS PARA FIGARI 

Luis Fernando Figari, explica la agencia Aciprensa, vive actualmente en Roma, retirado de la vida comunitaria por el actual Superior general con el consentimiento de la Santa Sede. En febrero de 2017 la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano emitió un decreto con las sanciones impuestas a Figari.

Las medidas incluyen la prohibición de su regreso a Perú, excepto por motivos muy graves y con permiso escrito del Superior del SCV. Además debe vivir en una residencia en la que no exista una comunidad del Sodalicio y tampoco puede contactar con miembros de esta sociedad de vida apostólica. También se le prohibió dar declaraciones a medios de comunicación.


¡SI TÚ QUIERES, PUEDES CURARME!


Meditación. Los leprosos de nuestro tiempo.

Por: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net

Jesús se va a encontrar a lo largo de su ministerio con muchos leprosos. Esa terrible enfermedad aterraba al pueblo. Pero lo peor era que la pobre víctima se veía condenada a un aislamiento horrible. El leproso no formaba parte de la sociedad. Estaba excluido de la misma de una manera inhumana. Cuando alguien se le acercaba, había de gritar: -¡Leproso, leproso!..., y nadie se podía arrimar a él.

Todo esto nos parece hoy algo increíble. Pero, así era.

Cuando, a fuerza de remedios inútiles, alguno se creía haber curado de semejante mal, tenía que presentarse al sacerdote de la Ley, que diagnosticaba sobre la curación o la permanencia de la enfermedad.

Hay que tener esto presente para valorar la valentía de los leprosos y la de Jesús. La de los unos, para romper con el miedo a la gente y meterse en medio de ella hasta acercarse al Maestro. La de Jesús, para aceptar el diálogo con ellos y hasta tenderles la mano...

Así las cosas, vemos ahora que un leproso, con verdadera audacia, se introduce entre la gente, se arrodilla ante Jesús, y comienza a suplicar:
- ¡Maestro, Maestro! Si tú quieres, puedes curarme!
¡Y qué va a hacer ahora el bueno de Jesús! Se conmueve ante ese cuadro siempre desgarrador de un leproso del que todos huyen. Extiende el brazo, --¡y qué valentía, Dios mío, ante la ley que prohibía tocar a un inmundo!--, le toca al enfermo sus carnes que se caen a pedazos.

Todos los del auditorio se callan. Y oyen las palabras de Jesús:
- ¡Sí que quiero! ¡Cúrate!...

En el mismo instante desaparece la lepra a la vista de todos, que quedan entusiasmados, mientras que el pobre leproso de antes estalla en gritos de júbilo. Jesús cumple con la Ley, y le manda:
- Vete ahora al sacerdote para que testifique tu curación, lleva la ofrenda establecida, y puedas así reintegrarte a la sociedad.

Pero, no queriendo Jesús que se extienda su fama, pues no le conviene ante los posibles levantamientos políticos del pueblo contra los romanos, le ordena ahora severamente:
- ¡Y haz el favor de no decir nada a nadie! ¡Vete con cuidado!...

Sin embargo, el recién curado no hace ningún caso. Mientras se aleja, va gritando a todos: -¡Jesús de Nazaret me ha curado! ¡Jesús de Nazaret me ha curado!...

Jesús no tiene más remedio que esconderse. Se aleja de los centros urbanos y se acoge a lugares solitarios, a pesar de lo cual las gentes no le dejan en paz, porque vienen a Él de todas partes.

Hasta hace poco, cuando se nos narraba este milagro en la Iglesia, siempre los predicadores nos llevaban como de la mano hacia la consideración del pecado, lepra del alma, y de la cual nos libraba el Señor mediante el ministerio del sacerdote. No estaba del todo mal... Pero hoy la cosa ha cambiado de signo.

Cuando narramos este hecho en nuestros días nos vamos más bien en nuestra reflexión hacia los marginados modernos, a los hombres hermanos nuestros que se ven excluidos de tantos bienes de la vida social.

Y podemos hacer la lista bien alargada:
los pobres que no tienen nada;
las víctimas de enfermedades antes desconocidas y que actualmente nos espantan;
los trabajadores explotados;
las mujeres víctimas de organizaciones criminales que las reclutan para el vicio;
los niños comprados para fines inconfesables;
los drogadictos y muchos alcoholizados de los que nadie quiere cuidar;
los detenidos en muchas cárceles sin las atenciones debidas a los más elementales derechos humanos.

¿Para qué seguir señalando otros males que están muy presentes en nuestra mente y a flor siempre de nuestros labios?...

Todos estos leprosos modernos, ¿no tienen remedio? ¿Se sienten de veras excluidos de todo cuidado? ¿Jesús mismo huye de ellos?... ¡No! ¡Afortunadamente, no! Jesús, por su Iglesia, sale siempre al encuentros de todos ellos. Y ellos saben que la Iglesia no los va a rechazar nunca.

La prueba la tienen en tantas organizaciones católicas creadas expresamente para acogerlos.

Tenemos el ejemplo de las Misioneras de la Madre Teresa. Apenas empezó a extenderse el SIDA, la Madre propuso a sus religiosas, y ellas lo aceptaron inmediatamente, el cuidar de esos enfermos de los que todos huyen.

Y no solamente hace esto la Iglesia Católica, sino tantas otras organizaciones humanitarias, que llevan a todos los marginados una muestra cariñosa de la bondad y del amor de Dios.

Cuando llega el momento de curar a los leprosos modernos, y nos piden una colaboración de nuestro bolsillo, vemos en las mesas petitorias a caballeros y damas respetables, a jóvenes magníficos y a señoritas simpáticas. En sus rostros adivinamos otro rostro que todos conocemos muy bien, el de Jesús que sigue diciendo:
- ¡Sí, quiero! Yo quiero que esos leprosos modernos se curen. Hacia ellos extiendo el brazo de mi compasión y de mi bondad, mientras lo alargo hacia vosotros pidiendo vuestra colaboración generosa...

¡Señor Jesucristo! Esto es lo que nos dices hoy. Esto nos pides a favor de tantos leprosos en su espíritu. ¿Por qué no te vamos a hacer caso?....

MARCOS 1,40-45

¿POR QUÉ DIOS ME CREÓ SI SABÍA QUE ME IBA A CONDENAR?


Quién no se ha planteado alguna vez una pregunta acuciante: si sabía que me iba a condenar ¿por qué Dios me creó?¿Tiene sentido esta pregunta? ¿Cómo se responde?

Por: P. Eduardo Volpacchio | Fuente: www.algunasrespuestas.com
Esta pregunta, planteada con aparente inocencia, desconcierta a algunos cristianos.  Se trata de una pregunta tramposa ya que encierra una grave acusación a Dios y hace muy difícil a quien se bloquea con ella, hacer lo necesario para alcanzar la salvación.  Hay quienes la repite ingenuamente: la escucharon, los impactó y no supieron qué responder. Pero también hay quienes la susurran en los oídos de cristianos con la intención de sembrar dudas, abrir grietas en su fe, confundirlos, etc.

I. EL CUESTIONAMIENTO

En primer lugar hay que decir que lo que aparenta ser una pregunta, en realidad es un cuestionamiento a Dios: se lo acusa de injusticia y perversidad.  Si me creó sabiendo que me condenaría, es evidente que no tengo chance de escapar al infierno.
Él lo sabe y lo sabía antes de crearme. De manera que Dios sería injusto al no dame la posibilidad de salvarme.  Dios sería cruel: si sabía que me voy a condenar, creándome me condenó a condenarme. Si fuera bueno, cuando sabe que alguien se condenará no lo crearía… de manera que nadie se condenaría.

Como se ve, la frase que analizamos en el fondo sugiere la maldad divina, y -yendo un poco más allá- el ateísmo. El planteo se parece bastante a la tentación del pecado original, en cuanto pretende poner en duda la bondad de Dios.

En efecto, pertenece a una línea de argumentos que intenta demostrar la no existencia de Dios: bastaría con demostrar que Dios carece de atributos divinos para demostrar que ese Dios no existe. Veamos de qué manera.

Por definición Dios tiene que ser bueno. Si se demostrara que ese que
llamas Dios es malo, entonces estaría demostrando que sencillamente no es Dios... y al mismo tiempo que no existiría... ya que es contradictorio que un ser por esencia bueno sea malo: y lo contradictorio no puede existir.

II. ES UNA FALACIA.

La pregunta parte de algo falso y tiene varios presupuestos igualmente falsos. Además, veremos que carece de lógica, acabando por ser absurda. Y para peor de males, desvía de la verdadera ocupación por la salvación, llevando a preocupaciones estériles.

1. ES FALSO QUE DIOS NOS CREE “SABIENDO” CUÁL SERÁ NUESTRA RESPUESTA LIBRE.

El problema no es de «ignorancia», sino de falta temporalidad.  La eternidad es un presente absoluto. Por definición supone la no temporalidad: no hay ni pasado ni futuro. De manera que en la eternidad carece absolutamente de sentido pensar en un «antes» y un «después».

Por tanto, no cabe plantearse un conocimiento anterior a la creación, una creación posterior a ese conocimiento y una condenación sucesiva en el tiempo, por el sencillo motivo que de Dios está fuera del tiempo: para El no existe un antes y un después: todo es un continuo presente. De esta manera, el instante en que Dios crea y el momento de mi muerte son el mismo momento eterno. El «sabe» sin más, no hay un antes en el cual calcule mi respuesta, ni una previsión de la misma.

Dios no puede saber mi destino eterno antes de crearme sencillamente porque no existe ese antes.  De manera que el problema que la pregunta plantea no existe.

Esto no es fácil de entender. El misterio reside en la conjugación de nuestra temporalidad con la eternidad de Dios. No podemos imaginarnos la eternidad porque carecemos de experiencia de la misma. Pero para nuestro asunto basta entender que en la eternidad, no existe ni el pasado ni el futuro: todo es presente.

2. LA SOLA POSIBILIDAD DE QUE DIOS PUEDA CREAR A ALGUIEN PARA QUE SE CONDENE NO SÓLO ES FALSA SINO TAMBIÉN IMPENSABLE.

Si Dios creara en previsión a la condenación aunque sea de una sola persona, sería perverso.  Dios es amor y toda su obra creadora y redentora es de amor. Quiere que todos se salven: no crea a nadie para que se condene, sino a todos para que tengan una vida eternamente feliz en la gloria. Que algunos no acepten el amor de Dios y lo rechacen, no hace malo a Dios... sino a quien lo rechaza... La Teología enseña que no hay predestinación al mal.

3. SUPONE UN ERROR EN LA CONSIDERACIÓN DE LA SALVACIÓN O CONDENACIÓN COMO SI FUESE ALGO EXTERNO A NOSOTROS: QUE VIENE DE AFUERA, AJENO A MÍ.

Esto no es cierto: quien se condena, quiere condenarse. Nadie está en el infierno contra su voluntad. Esto es quizá lo más traumático del infierno. Basta leer el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1033):

«Salvo que elijamos libremente amarle no podemos estar unidos con Dios. (…) Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de El para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno".»

4. ES ABSURDO ACUSAR A DIOS DE MI POSIBLE CONDENACIÓN CUANDO DIOS OFRECE LA SALVACIÓN A TODOS Y DA TODO LO NECESARIO PARA SALVARNOS.

Frente a El sólo cabe el agradecimiento: me creó, se hizo hombre para redimirme, murió en la cruz por mí, se me da El mismo como alimento en la Eucaristía, está dispuesto a perdonarme todo lo que haga falta... Es decir, para salvarme ha hecho mucho más de lo que jamás podría haber esperado... Acusarlo de condenarme... es bastante caradura, desagradecido, hipócrita... Es como si el hijo pródigo, a su vuelta, en vez de acoger el perdón y gozar de la fiesta que le ofrece su padre, se volviera a ir, esta vez enojado con su padre porque lo dejó ir la vez anterior, lo culpara de sus pecados y rechazara la amorosa acogida. Como si hubiera vuelto sólo a insultar a su padre…

5. ES ABSURDO HABLAR DE UN FUTURO LIBRE COMO SI ESTUVIERA DETERMINADO.

Es ridículo hablar de mi posible condenación como un hecho por la sencilla razón de que ahora no estoy condenado y tengo todos los medios para salvarme. Si quiero me salvo, si no quiero no me salvo: depende de mí.

El cuestionamiento falla al presentar mi condenación como una fatalidad a la que estoy determinado haga lo que haga. Y esto no es cierto.

No es lógico hablar de un futuro que está en mis manos como de algo ya realizado y decidido por otro.

6. ES ABSURDO PRETENDER PONER EN DIOS LA RESPONSABILIDAD DE ALGO QUE YO DECIDO LIBREMENTE.

El cuestionamiento pretende culpar a Dios de mi condenación, cuando en realidad yo soy el artífice de mi salvación o condenación. Supone desconocer la responsabilidad de mis propios actos y decisiones libre. Poner la responsabilidad de mi condenación en Dios es al menos irresponsable.

¿Qué sentido tiene culpar a Dios de algo que yo decido ahora libremente?

7. SUPONE EL RECHAZO DE NUESTRA LIBERTAD.

Hay quienes reniegan de su libertad. Dicen: ¿por qué Dios me creó libre? Preferirían no serlo... Hay un razonamiento implícito: "Dios me crea libre", "yo libremente me condeno", por tanto "Dios -al haberme hecho libre - es culpable de mi condenación".

Por el contrario la libertad es el mayor don que Dios nos ha dado en el plano natural, después de la vida (condición de todo don): ¡ser libre es muy bueno! La libertad es condición del amor: sin libertad no se puede amar. Dios nos hizo libres para que fuésemos capaces de amar. Quiso correr el riesgo de nuestra libertad: que al mismo tiempo fuésemos capaces de odiar… Pero la decisión es nuestra.

8. SUPONE LA CONTRADICCIÓN DE QUERER SALVARSE Y -AL MISMO TIEMPO- QUERER HACER LO NECESARIO PARA CONDENARSE.

Está implícito el deseo de salvación y el rechazo de los medios que conducen a ella. Como única solución se ve el "hubiera sido mejor no haber sido creado".

En el fondo se rechaza el proyecto de Dios para el hombre.

9. SUPONE RECHAZAR LA MISERICORDIA DIVINA:

No podemos olvidar que Dios perdona siempre... de manera que sólo se puede condenar quien no acepte la misericordia divina.

Evidentemente el perdón divino exige que nos arrepintamos. Porque respeta nuestra libertad. No puede perdonarnos si nosotros rechazamos el perdón: no nos perdona en contra de nuestra voluntad. Para recibir el perdón hay que querer ser perdonado. Si yo no rechazo mi pecado, Dios «no me lo quita». Sin arrepentimiento (=rechazar mi pecado) no hay perdón posible, porque sería absurdo: yo querría conservar mi pecado y Dios me lo sacaría contra mi voluntad... Dios me obligaría a salvarme, cosa que yo no quiero.

10. SUPONE UN ERROR EN LA CONCEPCIÓN DE LA CONJUGACIÓN DE LA LIBERTAD Y LA CIENCIA DIVINA.

Que Dios «vea» como actúo no me quita libertad.

III. PARALIZA Y AMARGA

Un segundo problema con la pregunta que nos ocupa es que no conduce a nada, paraliza y amarga. Produce unos sentimientos que conducen a la condenación, al pretender dar por supuesta mi posible condenación, destruyendo la esperanza que es la que la hace posible.

Lleva a encarar mal la vida. Distrae del objetivo. Su principal gravedad es que desvía del camino de salvación.

Lo absurdo del planteo es que lleva a no poner los medios para la salvación. La hace parecer imposible.

La pregunta es ¿es tan difícil salvarse? La verdad que no. Conocemos el camino: está bien determinado. Cristo nos dejó los sacramentos, su palabra y hasta su cuerpo.

Es muy práctico. ¿Qué hacer para salvarse? Ir a Misa el domingo, confesarse de vez en cuando, rezar un poco todos los días, tratar de cumplir los mandamientos. Está al alcance de la mano. No es tan difícil. Además el premio es grandioso.

Hay que tener en cuenta que plantea las cosas fuera de su contexto real: conseguir la salvación no es fácil ni difícil: depende de la gracia de Dios y de nosotros.

El cauce está claro. Es accesible. Requiere esfuerzo.

Nos viene bien es este momento recordar una idea de C.S. Lewis: el demonio tiene interés en que nuestra atención se centre en lo que puede pasarnos, mientras que Dios quiere que la tengamos en lo que tenemos que hacer. Dejémos pues de pensar si nos condenaremos y comencemos a poner por obra lo que sabemos que nos conduce a la salvación.

Conclusión: el cuestionamiento falla por todos lados y por tanto no es sostenible racionalmente. No dejes que te robe el tiempo y la serenidad.

Lo verdaderamente importante no son las especulaciones rebuscadas. Por ese camino no alcanzaremos la salvación y nos llenaremos de angustias.

La salvación es posible para todos. Dios quiere que nos ocupemos de buscarla por los caminos que El nos ha mostrado y haciendo uso de los medios que El mismo nos ha dado.

Sería ridículo dejar de poner lo que está a nuestro alcance para ser santos y al mismo tiempo lamentarse de supuestas fatalidades condenatorias.

Nota final

Hay otros cuestionamientos semejantes que pretenden negar la omnipotencia divina. Es interesante analizarlos brevemente ya que hacen uso de la negación del principio de no contradicción:

¿Puede Dios hacer una piedra tan grande que no pueda levantar?
¿Puede Dios hacer un círculo cuadrado?

Evidentemente Dios no puede hacer lo contradictorio. Pero esto no es una imperfección ni una limitación. Sencillamente la contradicción no puede existir.

El principio de no contradicción es una ley del ser: "el ser es y el no se no es". "Es imposible que algo sea y no sea al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto".

Si vas al núcleo de la pregunta, lo que se plantea es ¿puede Dios no poder? Y esto es absurdo.

Es como si se preguntara: ¿puede Dios crear algo que no exista? ¿puede crear la nada? No, Dios no puede hacer existir el no ser. Y esto es pura lógica. No existe ningún problema en que Dios no pueda ir contra la lógica.

De la misma manera Dios no puede pecar ni equivocarse, y esto no es una limitación sino perfección suprema.


P. Eduardo Volpacchio
capellania@colegioelbuenayre.edu.ar
Completo la cuestión con un artículo de Louis de Wohl

EL ANTIDOTO

Sobre saber divino, el tiempo humano, la predestinación y la Redención del hombre.
Louis de Wohl
ConoZe.com


Dios es omnisciente», aprendemos. Por tanto tuvo que saber que nosotros los hombres abusaríamos del don que nos hizo de la libre voluntad. O sea, que en definitiva es culpa suya el que haya sucedido así. En definitiva, es Dios quien tiene la culpa de todo.

Con esta lógica falsa intentamos cargar a Dios con nuestras propias culpas. Siempre hemos sido cobardes morales. Ya el propio Adán intentó echar la culpa de su pecado a Eva. El error básico consiste en que aplicamos de modo totalmente erróneo el concepto de omnisciencia. Y esto lo hacemos porque nos imaginamos a Dios como a un hombre omnisciente.

Nosotros los hombres vivimos en el tiempo, es decir en un continuo discurrir de las cosas. Dios, sin embargo, vive fuera del tiempo. Para nosotros existe el pasado, el presente y el futuro. Para Dios todo es un eterno ahora. Por tanto no tiene ningún sentido hablar de que Dios sabía (pasado) lo que pasaría (futuro). Dios sabe. Para nosotros el presente es un instante mínimo, ya se ha convertido en pasado. Para Dios todo es presente. Y precisamente por eso es omnisciente. El no prevé –como el profeta–. El ve. Para Él no existe ni antes ni después. El concepto de tiempo es, como todo lo demás, parte de su Creación. Pero Él está por encima de su Creación y por ello por encima de todo lo temporal. Él crea al hombre (nosotros decimos: creó). El sabe (nosotros decimos: sabía) que el hombre peca (ha pecado). El posee el antídoto ¿Cuál es el antídoto contra la debilidad y la maldad? Todas las madres lo saben. Precisamente para la oveja negra, para el hijo malo y perverso, ellas sienten el doble y el triple de amor. Dios responde a nuestra caída con un Amor inmenso. Su antídoto es hacerse hombre Él mismo soportando en la cruz nuestras culpas, todas las culpas de todos los hombres de todas las épocas.


Y este hecho es el que eleva al cristianismo por encima de todas las demás religiones. El inocente ha cargado con nuestras culpas. Al hacerse hombre Cristo se ha convertido en hermano nuestro. Por eso nos enseñó a llamar «Padre» al Creador del universo. De criaturas de Dios nos convertimos en hijos de Dios. Esta es la respuesta del Amor. Este es el antídoto.

EN QUIMIOTERAPIA ÉL, VIERON UN TUMOR EN ELLA: UNA «BENDITA ENFERMEDAD» QUE LES HIZO «CORREDENTORES»


Adolfo y Matilde cuentan cómo se enfrentaron al sufrimiento.

Adolfo y Matilde llevan casados 29 años, los diez últimos bajo la amenaza constante del cáncer.

Proclamarse "corredentor" podría sonar atrevido. Y, sin embargo, el mismo San Pablo lo hacía: "Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia" (Col 1, 24). De hecho, la clave del sentido cristiano del sufrimiento es unir el propio dolor al de Cristo en bien espiritual propio y ajeno: la salvación de las almas y -si está en la voluntad de Dios- también el bien de los cuerpos.

Así se desprende también del testimonio de Adolfo y Matilde, sorprendidos en 2008 por un cáncer de él (un linfoma incurable) y siete años después por un cáncer de ella (un tumor en el riñón). Y, sin embargo, no dudan en hablar de "bendita enfermedad".

ENTREGA COMPLETA AL SAGRADO CORAZÓN Y A LA VIRGEN MARÍA

Adolfo vivía una fe tibia, pero el mazazo de verse así diagnosticado a los 47 años le hizo confiarse en manos de la Virgen -estudió en un colegio marianista- hasta pensar que había tenido "suerte" por no morir de algo fulminante: "Me permitía prepararme yo y preparar a mi mujer y mis hijos, y pelear y morir sabiendo lo que está por venir".

A partir de ese momento volcaron su devoción en el Sagrado Corazón de Jesús. "Le pedí que fuera Él su médico", dice Matilde en el testimonio que han prestado para Mater Mundi TV: "Me refugié en los sagrarios de las iglesias de Madrid, pidiéndole que le curara". Hasta que pensó: "¿Quién soy yo para pedir?". Y decidieron confiarle el asunto totalmente a la Virgen María.

Mientras tanto, seguían convencidos de que "el sufrimiento ofrecido es corredentor", y así lo ofrecían a Dios "unido a su Pasión y muerte en la Cruz". Y "con eso el Señor hace maravillas", añade Matilde.

Adolfo estuvo meses llevando la enfermedad sin síntomas ni quimioterapia, que no se atrevían a hacerle por no dañarle irreversiblemente órganos vitales. Pero al cabo de un tiempo, en un análisis le encontraron muy invadido por el agresivo linfoma, y tuvieron que afrontar la quimioterapia, que les advirtieron sería durísima.

Lo afrontaron confortados por una reliquia de Sor Patrocinio, la Monja de las Llagas, y por la imagen de Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, que se venera en el convento de las concepcionistas franciscanas de Guadalajara. Le pedían que le preservara de los efectos nocivos de la quimioterapia, pero para ellos lo fundamental era "la perseverancia en la oración y en la confianza de que esto era para un bien mayor".

Lo más importante es que su vida espiritual crecía: "Cuando empiezas a gustar el amor de Dios, su mimo, su cariño, quieres más... Fuimos creciendo en confianza, en abandono y en alegría".

La quimioterapia fue dura, pero fueron escuchados. Los médicos, de hecho, se sorprendían de lo bien que su cuerpo soportaba el tratamiento. Al cabo de cuatro ciclos, el jefe del equipo lo confesaba: "Parece que en vez de  ponerte lo que te estamos poniendo, te estemos poniendo agua".

CORREDENCIÓN

Adolfo y Matilde descubrieron un gozo hasta entonces desconocido, que tenía una razón: "La gracia que recibes -da vergüenza decirlo- al ser un poco corredentor, en el sentido de que todo ese ofrecimiento del sufrimiento que estás haciendo, Dios lo utiliza para salvar a otras almas, para ayudar a otras personas", explica Adolfo.

A pesar de que los médicos le habían "garantizado" que no se curaría, pasó tres años "muy  buenos" antes de volver a recaer. Volvía a ser necesaria una quimioterapia "más dura" y un autotransplante de médula, pero "ya con paz y confianza y entrega" a Dios para lo que Él quisiese: "Él ya me había hecho el regalo que yo necesitaba, el don de la fe".

SEGUNDO MAZAZO... O SEGUNDA OPORTUNIDAD DE CRECER EN DIOS

En 2015, a raíz de una dolencia en la espalda debida a otros motivos, a Matilde le encontraron un tumor en el riñón que obligó a extirparlo.

"Se sufre más por la persona que tienes al lado que cuando es en ti", confiesa, así que fue para ella mucho más llevadero. Pero, recibida la enfermedad en el mismo espíritu, volvieron a disfrutar de algunas señales del cielo. Ella había pedido a la Virgen de Lourdes ser operada en su fiesta, el 11 de febrero...y cuando preguntó la fecha al urólogo encontró que ésa era la elegida. Y llegado el día, incluso pudo bajar a quirófano con un rosario de plástico en la mano y conservarlo en la UCI durante el postoperatorio.

Es más: le sorprendió recibir el alta sin un análisis previo. Sin que ella dijese nada, el médico se adelantó a explicárselo: "No hace falta porque el análisis que te hicimos en la UCI es el de una persona a la que no le hubiésemos hecho nada, todo estaba perfecto".

"SUFRIR PASA, LO QUE QUEDA ES HABER SUFRIDO"

Adolfo evoca la frase de Santa Teresita del Niño Jesús: "Sufrir pasa, lo que queda es haber sufrido". Y la desarrolla así: "Todo este sufrimiento que ofreces a Dios no es baldío, tiene una trascendencia de aquí a la eternidad, no sabemos cómo y de qué manera".

Y añade: "Aprendes a sufrir en plan positivo. Que lo que tenga que vivir en mi vida, Dios me permita siempre ofrecérselo para bien de otras almas y de la mía propia".

Es el mensaje final "de esperanza" que lanza Matilde a todos los que se vean en una situación similar a la que han pasado ellos: "Ponerlo todo en manos de Dios, con la confianza de que la Virgen es la madre perfecta, y de que como ella no hay nadie que comprenda mejor nuestro sufrimiento. Y ponerlo en manos del Corazón de Jesús, que se conmueve y te ayuda, pase lo que pase, ocurra lo que ocurra".

Por eso, concluyen, y por los efectos de conversión que hubo en sus almas, no dudan en hablar de lo que han padecido como una "bendita enfermedad".


MORMÓN EN SU INFANCIA, ATEO MILITANTE DESPUÉS, ESTUDIÓ LA PESTE NEGRA Y SOÑÓ CON FRANCISCO DE ASÍS


La conversión de Jeff Gardner, experto en historia medieval, periodista y fotógrafo.

Jeff Gardnerd explica su infancia en el mormonismo, su juventud atea militante y el sueño que lo empujó a la fe católica.

Jeff Gardner ha sido profesor universitario de Historia Medieval, periodista y escritor, productor de radio y actualmente responsable del proyecto Picture Christians sobre cristianos perseguidos en Oriente.

Pero su historia de fe ha sido muy compleja: una infancia con los mormones y una juventud atea militante y desafiante, dieron paso a un titubeante respeto por los medievales... y un sueño especial, una visión en la que le hablaba San Francisco de Asís, que cambió su vida.

UNA INFANCIA EN AMBIENTE 100% MORMÓN
Nació en Salt Lake City, la capital de Utah, el estado de los mormones en Estados Unidos, en una familia mormona. Era una familia trabajadora más bien pobre, "no había mucho para comer ni mucho para vestir", recuerda. Pero fue una infancia feliz hasta los 9 años. En su casa eran 4 hermanos, pero la mayoría de las familias mormonas del barrio tenían entre 5 y 8 hijos y había gran sensación de comunidad. "Los niños íbamos de una casa a otra todo el rato", recuerda.

Toda la vida infantil y juvenil estaba muy enraizada en la iglesia mormona que contaba con boy scouts, campamentos de verano y mil actividades más. "Daba un sentido de identidad y pertenencia muy fuerte, algo muy importante para un varón joven". Había oración en la escuela al empezar cada día, y también en las actividades deportivas. "Adquirí una gran reverencia por Dios". 

Gardner explica que en el mormonismo hay "una dosis alta de gnosticismo, es decir, hay enseñanzas que no se revelan a todos los miembros, hasta ciertas edades, o ciertas personas con recomendaciones específicas". No se hablaba mucho de quién era Jesucristo, se dedicaba más atención a Joseph Smith, el "profeta" fundador del mormonismo en el siglo XIX.

LA FAMILIA SE ROMPE Y SE ALEJA DEL MORMONISMO
Cuando Gardner tenía unos 9 o 10 años llegó la ruptura a su familia. Su padre, en ocasiones, bebía mucho, y al beber se ponía muy violento con su madre. Ella, pensando en proteger el hogar, logró que él se fuese de casa. Pero después, aún sin tener el divorcio, ella empezó una relación sentimental con otro hombre con un hombre negro y tuvieron una niña. "Para la comunidad mormona entonces era malo tener la relación extramarital y tener un niño fuera del matrimonio, pero hacerlo con un hombre afroamericano ya era lo peor", explica. "Éramos los amantes de "n", era como un bofetón en la cara". 

En el Libro de Mormón se presenta a los negros como descendientes de Caín, son negros como castigo por matar a Abel, explica Gardner. "Hay un cierto racismo latente en el mormonismo". 

La familia no dejó del todo la iglesia mormona, pero sí los scouts, las actividades, los grupos y encuentros. Y Gardner, sintiéndose rechazado por ese entorno, lleno de emociones negativas, rechazó también a Dios. "Yo pensaba que Dios era la iglesia mormona: sin ella, no tenía a Dios". 

SU PADRE Y ÉL, ATEOS MILITANTES
De hecho, su padre, fuera del hogar, con problemas de alcohol, ira y una base por debajo de desorden de identidad sexual, cortó con todo lo religioso, se declaró ateo y se apuntó al Partido Marxista de América. "Y yo, que veía a mi padre como un modelo, también decidí ser ateo", explica Jeff.

Gardner comenta en su testimonio en vídeo en CHnetwork que cuando habla con amigos mormones les señala que es una fe muy basada en el emocionalismo, que los jóvenes no logran un componente racional suficiente para su fe. "El evangelio de Mateo se lee casi como una declaración policial: a tal hora en tal sitio pasó tal cosa... los evangelistas trataban de contarte lo que había. Y esto está ausente del mormonismo".

Como ateo, Jeff Gardner declara: "Yo fui un ateo militante, el rostro del nuevo ateísmo, un ateo agresivo. Yo no decía simplemente: 'no creo'. Yo decía: 'no debe haber expresión de creencias ni en la universidad, los medios, la escuela'."

Él quería contagiar ese desprecio a la religión y la Escritura. Una vez fue a unos jóvenes que hablaban de Dios en la calle, en unas jornadas evangelizadoras, y les planteó: "¿De dónde sale la mujer de Caín?" Se creía muy ingenioso e inteligente, enganchándose a la letra del texto. "Ellos intentaban responder haciendo lo que llamo 'bibliomancia', como si la Biblia físicamente tuviera respuestas para todo".

Pero la realidad, señala Gardner, es que su ateísmo estaba construido sobre dos bases: una gran herida emocional y una gran ignorancia sobre la fe cristiana y su base racional.

ESTUDIOS MEDIEVALES: LOS FRANCISCANOS Y LA PESTE NEGRA
En la universidad, dice, "me hice un ateo aún más endurecido, mezquino". De hecho, muchos de sus profesores eran también ateos militantes, materialistas dogmáticos convencidos de ser muy ilustrados.

Pero fue durante su etapa universitaria cuando llegó para estudiar unos meses a Aviñón, en Francia. Allí le impresionó estudiar la historia de esta ciudad durante la Peste Negra de 1347. Aviñón era en esa época sede papal y los cronistas describieron con detalle el ambiente de muerte de la ciudad.

A Gardner le fascinó estudiar ese momento: toda una ciudad que veía caer y morir rápidamente a sus vecinos, la sensación de que cualquiera podía caer en cualquier momento... y que así iba a suceder.

Los ricos, y cualquiera que podía, abandonaba la ciudad, quedarse era contagiarse y morir. "Excepto los franciscanos, hombres y mujeres de Dios, que se quedaron a cuidar a los enfermos y enterrar a los muertes. Yo lo leía y me preguntaba: '¿quién amaría tanto a unos desconocidos para dar su vida por ellos?' Claro, la respuesta obvia sería Jesucristo, pero los mormones desenfatizaban a Cristo, y como ateo estaba fuera de mi perspectiva. Yo veía ese comportamiento altruista y me hacía pensar". 

AÑOS DE ESTUDIOS Y ORACIÓN
Decidió centrarse más en estudios medievales y conoció un profesor medievalista católico, padre de un sacerdote, que para explicar la Historia de Occidente lo hacía desde la explicación de la Historia de la Iglesia.

Y él, como estudioso de la Edad Media, tenía que releer los evangelios. Y los comentaba, de vez en cuando, con sus amigos ateos y sus amigos católicos estudiantes, y otros profesores jóvenes.

Podía preguntar a sus amigos ateos "¿cuál de los 4 evangelios crees que señala mejor los fallos del cristianismo?" Y ninguno le respondía porque, en realidad, ni los habían leído. Por el contrario, los compañeros católicos que estudiaban historia buscaban respuestas y se las daban. Además, estos amigos rezaban por él, aunque él no lo sabía. Los amigos a veces le proponían lecturas e ideas. Una colega rezó el rosario mucho por él, e incluso se lo regaló más tarde: era el rosario que ella recibió en su confirmación. Esas y otras oraciones darían frutos años después.

En la universidad estudiaba, con paleografía y con filología, los textos medievales. Y se preguntaba: "¿y por qué no hago eso con los Evangelios?" 

Pasaron los años. Durante algunos años estudió en bibliotecas de París y Florencia y visitó ciudades medievales como Asís, ya como investigador y profesor ayudante. Investigó algo sobre los franciscanos, ya que habían capturado su atención por su actividad en Avignon.

EL DÍA QUE SOÑÓ CON SAN FRANCISCO DE ASÍS
Cuando vivía en París, casi 20 años después de su estancia en Avignon, quedó dormido un rato poco antes de una clase que tenía que impartir, cansado porque se había acostado muy tarde con unos trabajos. Y tuvo un sueño. "Me gustaría decir que fue una visión: era muy clara y ha estado conmigo muchos años".

En su sueño, él recorría, como en tantas ocasiones, el metro de París, caminando por sus túneles, hacia la Biblioteca Nacional. Era muy consciente de los sonidos de sus pasos, de los olores. Tenía prisa por llegar para una investigación. Entonces se fijó en un hombre, al parecer un mendigo, en un apartado. El hombre cayó al suelo, "como cae alguien que ves que no está bien, como ves a veces en los deportes. Me impactó que no tenía zapatos, con pies completamente negros de vagabundear por las calles".

"Y cuando yo pasaba de largo, se me apareció San Francisco de Asís. Y no era como en los frescos de Asís: estaba sucio, ensangrentado, como Cristo. Y me dio un mensaje muy poderoso, personal, sin decir palabras... es difícil de explicar. Me dijo: 'recuerda, Dios creó el mundo para proteger a los sencillos y atormentar a los arrogantes'. Y en ese momento supe cuál de los dos era yo y cuál era ese hombre. Y sentí una tremenda vergüenza porque no me paré a ayudar a ese hombre. Y cuando desperté recordé que era para ir a la Biblioteca, una razón muy mala".

"Recordé de golpe todo lo de los últimos años: Avignon, los franciscanos, mis amigos, los Evangelios... Y me levanté diciéndome: 'que me bauticen, ya estoy listo'".


ENCONTRAR UN BUEN AMBIENTE CATÓLICO

Luego descubrió que estudiar o desear una vida de fe, y vivir una vida de fe es muy distinto, "como leer un manual de vuelo es distinto de hacer volar tu avión".

De vuelta a Estados Unidos le contó su historia a un cura, que le respondió algo titubeante: "la Iglesia que has encontrado quizá no es como la que tenemos aquí". Los monitores de formación para adultos de aquella parroquia, exprotestantes mal catequizados, incluso le ofrecían comulgar, "cuando yo no es que no estuviese confirmado, sino que no tenía ni el bautismo trinitario; hasta yo sabía que eso estaba mal".

Más adelante llamó un sacerdote para que bendijera su casa en Kansas, y así conoció a la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (www.fssp.org/es/), unos sacerdotes tradicionalistas en plena unión con Roma, presentes en 17 países. Él le dio 10 meses de catequesis muy completa.

Tuvo que cambiar muchas cosas. "Por ejemplo, llevaba casado 8 años, y teníamos una relación contraceptiva, sin hijos, y mi esposa había estado en la Iglesia, y la había dejado, y tenía su propio proceso. Ahora tenemos 4 hijos, nos abrimos a la acción del Espíritu en nuestro matrimonio". 

Recibió el bautismo, la confirmación y la primera comunión en la Vigilia Pascual de 1999.

Hoy, Gardner está volcado en concienciar para ayudar a los cristianos de Oriente perseguidos, a menudo sin casas y recursos, dándoles visibilidad en su web PictureChristians.org, con fotos y vídeos.  


EL PAPA VUELVE A ROMPER UNA LANZA A FAVOR DE AMAMANTAR EN PÚBLICO

El Pontífice insistió en que la fe se transmite en la lengua propia del amor en familia.
En la fiesta del Bautismo del Señor, el papa Francisco presidió por quinta vez en su Pontificado, la Santa misa en la Capilla Sixtina en la cual administró el Sacramento del Bautismo a 16 niños y 18 niñas este domingo 7 de enero de 2018.
Como en años anteriores, el Papa volvió a mostrar su apoyo a la lactancia materna pidiendo a las madres que no tuvieran reparos en amamantar allí mismo a sus hijos si estos tenían hambre. Un gesto “rompedor” que ya tuvo el año pasado con ocasión del bautismo de niños en la Capilla Sixtina, y en otras 3 ocasiones anteriores.

Francisco recordó a los padres y a los padrinos que han pedido a la Iglesia Católica el bautismo para los pequeños que ahora les espera la responsabilidad adquirida de hacer crecer en la fe a los infantes.
En una ceremonia litúrgica ambientada por cánticos y tras la presentación de los aspirantes a recibir el sacramento del bautismo, en el momento de la homilía dicha sin hojas en la mano, el Papa dirigió las siguientes palabras a los padres, padrinos y familiares allí presentes:
“La transmisión de la fe sólo se puede hacer en el dialecto de la familia, en el dialecto de mamá y de papá, del abuelo y de la abuela, luego llegarán los catequistas a desarrollar esto”.
EL IDIOMA DEL AMOR 
“Pero – continuó -, no se olviden jamás, se hace con el dialecto. Y si falta el dialecto, si en la casa no se habla entre los padres la lengua del amor; la transmisión no es fácil. ¡No se podrá hacer!
No se olviden de esto, su tarea es transmitir la fe.  Pero hacerlo con el dialecto del amor, de su casa, de la familia. También ellos (los infantes) tienen su propio dialecto que nos hace bien escucharlo.
El Pontífice se refirió también al lenguaje del amor de los niños. “Ahora, todos están callados, pero es suficiente que uno de ellos de el tono y después la orquesta les acompaña; el dialecto de los niños”.
SER COMO NIÑOS
Francisco recordó que hay que ser y rezar como los niños. “Y Jesús nos aconseja de ser como ellos, de rezar como ellos. Nosotros no debemos olvidar este idioma de los niños. En este idioma, ellos hablan como pueden. Pero es la lengua que gusta tanto a Jesús.
Y en sus oraciones sean sencillos como lo son ellos, digan a Jesús lo que tienen en el corazón como lo dirían ellos. Ellos hoy lo dirán con el llanto, como los niños. El dialecto de los padres para transmitir la fe, el dialecto de los niños que va recibido por los padres para crecer en la fe”.
SI LLORAN; SIN MIEDO DENLES DE COMER
Sucesivamente, el Papa recibió con espontaneidad el llanto en coro de varios de los 34 niños de brazos presentes: “Si ellos comienzan a hacer un concierto es porque no están cómodos o hace mucho calor o tienen hambre”.
Francisco recomendó a las mamás de amantarlos durante la ceremonia. “Sin miedo, denles de comer. También esto es un lenguaje de amor”.
La ceremonia continuó con los demás ritos preparatorios como la bendición del agua, la renuncia de los padres y padrinos al pecado, la profesión de fe y en la fórmula dirigida a los padres y padrinos sobre si desean que el niño sea bautizado.
ILUMINA EL CORAZÓN
“Antes el bautismo se llamaba también «iluminación», porque la fe ilumina el corazón, hace ver las cosas con otra luz”, se lee hoy en la cuenta en Twitter de Pontifex.
El rito se ha hecho en ocasión de la Fiesta del Bautismo del Señor, es decir, en memoria del episodio en la vida de Jesús de Nazaret que aparece relatado en el Nuevo Testamento, y con él se inicia su ministerio público, y con el cual concluye el tiempo litúrgico de la Navidad.
Los evangelios canónicos narran que Jesús llega a la orilla del río Jordán para ser bautizado por Juan.
Luego el Papa se dirigirá al estudio del Palacio Apostólico para realizar desde la ventana el rezo mariano del Ángelus antes los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro.