domingo, 16 de julio de 2017

EL PAPA FRANCISCO A LA VIRGEN DEL CARMEN EN SU DÍA: AYÚDANOS A PURIFICAR EL CORAZÓN

VATICANO, 16 Jul. 17 / 07:25 am (ACI).- En el día de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros y una de las advocaciones más queridas por los fieles católicos en todo el mundo, el Papa Francisco recordó esta fiesta en el Ángelus desde la Plaza de San Pedro.
“Que la Madre de Dios, a quien recordamos hoy bajo el título de Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, insuperable en la acogida de la Palabra de Dios y en su puesta en práctica nos ayude a purificar el corazón y a custodiar en él la presencia del Señor”, dijo al final del rezo de la oración mariana.
Además, en el momento del saludo a los peregrinos, se acordó especialmente de las hermanas y frailes carmelitas, en el día de su fiesta. “Les deseo que puedan continuar con decisión en el camino de la contemplación".
En su cuenta en español en Twitter, el Santo Padre publicó el siguiente mensaje: "Dejemos que la Virgen María nos guíe por el sendero que conduce a la santa montaña que es Cristo, donde se encuentran Dios y el hombre".
En una entrevista a Radio Vaticano, el prior de la Orden de los Carmelitas en Italia, Giovanni Grosso, explicó que, la de la Virgen del Carmen es una fiesta “muy sentida en todo el mundo”.
“Hay tantos lugares donde los carmelitas no han estado nunca presentes, pero donde a través de la predicación, la presencia de confraternos, de grupos terciarios o de otras formas asociativas, se ha extendido después la devoción y, hoy, es recordada la Virgen del Carmen”.
El religioso subraya que “en la espiritualidad carmelitana la oración es una parte esencial muy fuerte, y a esta se une el compromiso con los demás, la atención a los hermanos y hermanas en la caridad, en primer lugar en la misma comunidad, hasta llegar a todos”.
Sobre el escapulario mariano, uno de los signos de la devoción a esta Virgen, explicó que se trata de “un signo de pertenencia, de pertenencia a María, a la Iglesia, a la familia carmelitana, y un memorial de nuestro compromiso de vida cristiana y bautismal”.

MOMENTOS PREVIOS A LA MUERTE


Las -21- COSAS más frecuentes de las que la gente se CONFIESA en los momentos previos a la MUERTE ¡RUEGA AL SEÑOR PARA QUE NO TE SUCEDA A TI!
Cuánta sabiduría...
1. Di mal ejemplo y lamentablemente hubo quien me imitara.
2. El dolor frente al que fui indiferente.
3. Las personas a las que lastimé o causé daño de cualquier forma.
4. Las palabras necias, vulgares o groseras que salieron de mi boca.
5. Las promesas que no cumplí.
6. Las cosas que compré y que no necesitaba o que nunca utilicé.
7. El tanto tiempo y mucho esfuerzo que mostré para conceder algún perdón.
8. Los ratos en que he podido y debido orar más y sobre todo con más amor.
9. No haber corregido a tiempo a los que tenía que haber educado mejor.
10. Haber callado tantas palabras de reconocimiento, elogio o ánimo para quienes lo merecían y necesitaban.
11. Haber huido tantas veces de la Cruz.
12. La soledad de Cristo en el sagrario me duele.
13. Haberme quejado mucho más de lo que he agradecido.
14. Atribuirme los triunfos a mí y los fracasos a las circunstancias.
15. Ser cómplice de chistes contra Dios, la fe o la Iglesia.
16. ¡Tanto tiempo simplemente perdido; tiempo que ya no puedo recuperar!
17. Haber perturbado la inocencia de alguien o bloqueado los sueños de algún otro.
18. Aprovecharme de que alguien me quería para sacar algún provecho.
19. Disfrutar la adulación aun sabiendo que es falsa.
20. Personas a las que no visité porque me parecían poco interesantes, educadas o útiles.
21. Me faltó amar; amar mucho más a Dios y muchísimo más a mi prójimo.

Artículo originalmente publicado por fray nelson

EL BUEN PASTOR

¡HERMANOS, VUESTRO MUNDO YA ESTÁ INVADIDO DE SERES DEL INFRAMUNDO, DE ÁNGELES CAÍDOS, QUE VOSOTROS LLAMÁIS EXTRATERRESTRES!

JULIO 13 DE 2017 – 9:45 A.M. PARROQUIA DEL CORPUS CHRISTI – CALI, COLOMBIA

LLAMADO URGENTE DE SAN MIGUEL Y LA MILICIA CELESTIAL AL PUEBLO DE DIOS.

Quien como Dios. Nadie como Dios. Alabad al Señor porque es bueno, porque es eterna su Misericordia.

Hermanos mortales, grandes señales el cielo muy pronto os dará, para que estéis preparados a la llegada del Aviso. Mi Padre en su infinito amor os otorgará esta última puerta abierta de su Misericordia para que volváis a Él. Ya está cerca ese gran día donde pasaréis por la eternidad. ¡Ay de aquellos que aún continúan en este mundo sin definirse, y ay de aquellos que continúan en su loca carrera de desenfreno y pecado, porque las profundidades del abismo les espera!

Hermanos, la llegada del aviso será la peor pesadilla para la inmensa mayoría de esta humanidad que vaga por este mundo sin Dios y sin Ley. Mi Padre os ama infinitamente criaturas y busca por todos los medios que os reconciliéis con Él, para que podáis mañana gozar de la Vida Eterna. ¡Qué tristeza que muchos después de haber pasado por la eternidad, continuarán pecando en este mundo y le dirán No definitivamente al Dios de la Vida! Se unirán al adversario y pelearán contra Dios y su Ejército; engañados por el padre de la mentira, creerán obtener el triunfo, pero al final serán derrotados y tirados al fuego eterno.

Hermanos, vuestro mundo ya está invadido de seres del inframundo, de ángeles caídos, que vosotros llamáis extraterrestres. ¡Qué gran engaño os han hecho creer los reyes de este mundo y los hombres de ciencia, cuando os dicen que los extraterrestres son seres de otros planetas que vienen en paz a convivir con la raza humana! No creáis esas mentiras hermanos, los llamados extraterrestres son seres infernales que están en vuestro mundo preparando al ejército terrenal del adversario para el gran Armagedón.

Hermanos, toda la tecnología de muerte de las grandes potencias es obra de los seres infernales que llamáis alienígenas o extraterrestres. Los reyes de este mundo lo saben, lo mismo que los hombres de ciencia, pero para no crear pánico en la humanidad, os dicen que los alienígenas son seres de otro mundo. Todos estos seres son demonios y ya se encuentran entre vosotros los seres del inframundo llamados reptilianos y anunakis. Los reptilianos hacen parte de la milicia infernal y los anunakis son seres infernales que han aportado la tecnología y la ciencia para que las grandes potencias lleven a cabo su plan armamentista de destrucción y muerte. Toda la tecnología que hoy veis en las máquinas de guerra de las grandes potencias, viene de parte de estos seres infernales que la humanidad llama extraterrestres.

Sabed pues hermanos que estos seres llevan mucho tiempo entre vosotros, instruyendo y preparando a los hijos de la oscuridad, para la venida del anticristo y para dar comienzo al gran combate espiritual. No temáis Hermanos, nosotros la Milicia Celestial, también estamos en vuestro mundo, no estáis solos. El cielo os protege; después del Aviso muchos de vosotros nos veréis, ahora hemos comenzado la batalla en vuestro mundo, ya estamos en el espacio de vuestro planeta y muy pronto bajaremos a la tierra a proteger al Pueblo de Dios. Así no nos veías, sabed que estamos ahí, dándoos toda nuestra protección y auxilio. Nuevamente os decimos: no temáis, el cielo no os abandonará. Quedad en la paz del Altísimo.

Somos vuestros hermanos, Miguel Arcángel y los Arcángeles y Ángeles de la Milicia Celestial.
Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios. ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!


Dad a conocer nuestros mensajes hombres de buena voluntad.

LA SIEMBRA DE LA PALABRA


Con la Eucaristía y la Palabra, el Señor riega la tierra y la enriquece.

Por: P. Jesús Martí Ballester | Fuente: Catholic.net

1."Salió el sembrador a sembrar"...Mateo 13,1. "Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo" Isaías 55,10. Dios siembra su palabra como lluvia, abundantemente, copiosamente, todos los días, siempre... Su semilla son dones y gracias, regalos de Dios. Principalmente SU PALABRA.

2. Para captar el sentido genuino de la parábola del sembrador hay que leer el entero capítulo 13 de San Mateo, en el que Jesús inicia y trata de explicar el crecimiento de la comunidad salvadora del reino de los cielos en siete parábolas: la levadura, el grano de mostaza, la cizaña, el tesoro escondido, la perla preciosa, le red repleta y, el sembrador, que es la de hoy. Desde esa entraña podemos deducir que la parábola del sembrador significa que, por muchos obstáculos que se le opongan, el sembrador que sembró la semilla cosechará fruto abundante, pero siguiendo los ritmos de la semilla y sin pretender ni estirar el tallo del gladíolo, ni precipitar la granazón de la espiga, ni adelantar la eclosión de los pétalos de la rosa. Cada oyente de la Palabra es el que va recibiendo el influjo de la semilla que germina, acucia, engendra deseos, provoca decisiones, punza con argumentos, impulsa cambio de vida, en fin, que el vigor de la semilla es un revulsivo purificador, un soplo consolador, un empuje de crecimiento. En una interpretación posterior las comunidades irán acentuando el sentido de la responsabilidad de los cristianos que reciben la siembra de la semilla y que son catalogados según las diversas calidades de las tierras.

3. "Al principio ya existía la Palabra" (Jn 1,1). Era la Palabra eterna que el Padre pronunciaba en el seno de amor de la Santa Trinidad. Después fue la Palabra creadora: "Mediante la Palabra se hizo todo" (Ib 3). Dios sembró su palabra en la creación, maravillosa, grandiosa y armoniosa, y sembró la vida en los hombres, los primeros hombres, el primer hombre y la primera mujer. Pero ellos frustraron la palabra de Dios, desobedeciéndola, al susurro del padre de la mentira Romanos 8, 18.

Desde entonces, "la creación expectante, está aguardando" el cumplimiento de la palabra de Amor de Dios. Pronunció después la palabra dialogante a Noé, a Abraham, a Moisés, a los profetas. ¿Quién, qué hombre, será tan leal y fiel, que lleve a cumplimiento laborioso y sangriento, la palabra salvadora? Cuando los tiempos llegaron a la plenitud, la Palabra se hizo hombre, y habitó entre nosotros" (Ib 14). Y nos reveló al Padre, su amor ardoroso. Nunca habríamos sabido de Dios, si Dios mismo no nos lo hubiera dicho por su Palabra. Esa es la razón por la que la Segunda Persona de la Santa Trinidad es llamada Verbo, Palabra, porque habló como hombre y se nos comunicó en signos humanos.

4. Esta vez no habrá fracaso, sino éxito total, porque ha enviado a cumplir esa palabra a su Hijo, que es la Palabra encarnada y personal, que no vuelve al Padre vacía, sino que hace su voluntad y cumple su encargo. Y su encargo es sembrar y sembrarse. Ahora es Jesús el que sale a sembrar. Jesús ha venido a sembrar la palabra, a transmitirnos lo que piensa y lo que quiere el Padre, las palpitaciones de su amor; a revelarnos cómo es el Padre; cómo quiere que sigamos el camino de la felicidad; a contagiarnos sus sentimientos y sus deseos, a regar con su sangre la siembra de su Palabra y a dejarse sembrar en el sepulcro. "Los gemidos de parto de la creación, que esperan y desean la manifestación de nuestra filiación divina", no van a ser ya defraudados. Esa sed de ser liberados, esa sed de amor de todo hombre, de perfección y de paz, de plenitud y felicidad ardiente.

5. En consonancia con el texto de Isaías que la lluvia y la nieve que descienden del cielo, no vuelven allá sin empapar la tierra, sin fecundarla y hacerla germinar, la palabra que sale de mi boca no vuelve a mí sin resultado, sin haber cumplido lo que yo quería y haber llevado a cabo su misión. Antes de morir Jesús podrá decir con absoluta verdad: Consumatum est. Todo se ha cumplido. La siembra está hecha. Esta Sangre que ha encharcado el enlosado del pretorio y ha cubierto la cruz en el Calvario, y el grano de trigo que va a ser enterrado en el surco del sepulcro va a dar mucho fruto. Esa es la seguridad de la redención y de la salvación: el cumplimiento del deseo de Dios de que todos los hombres se salven.

6. La semilla tropezará con tierra pedregosa, se enredará entre cardos y espinas, caerá sobre corazones duros como las piedras del camino, pero se realizará la salvación, proyectada por el Padre Misericordioso, y realizada por la obediencia de su siervo doliente y obediente, Jesús. Abundancia de palabra, sacramentos y jerarquía, todo en función de la cosecha que superará cardos y espinas y pedregales y corazones malvados. Nadie podrá detener el germen divino de la semilla porque ha nacido en Dios.

7. Jesús siembra en todas partes, en los caminos, en el terreno pedregoso, entre zarzas, en tierra buena. A un agricultor no se le ocurrirá sembrar trigo en la carretera, o sobre el pavimento de su casa, o entre las zarzas y entre los erizos del monte, porque sabe que el camino o las zarzas o las piedras, serán siempre camino, zarzas o piedras.

Pero la semilla de la palabra que se siembra en el corazón de los hombres sí que puede ablandar el camino, y convertirlo en tierra fértil y en campo productivo; las zarzas y las piedras pueden desaparecer y la tierra limpia puede recibir la semilla buena de la palabra de Dios y llegar a producir frutos de virtud y de santidad, porque la Palabra es creadora, como lo es el Espíritu, creador y dador de Vida, Vivificante.

8. Todos los días recibimos gran cantidad de semilla buena, de ejemplos buenos, de consejos estimulantes, de correcciones caritativas, estamos envueltos en acontecimientos salvíficos movidos por un Dios que no duerme (Sal 120,4), de gracias de Dios que nos ama y nos quiere salvar. De nosotros depende que esa semilla produzca frutos o se esterilice.

9. El enemigo sembrará la inconstancia, y la falta de raíces intentará hacernos sucumbir en las pruebas y en las tentaciones. Las preocupaciones y las inquietudes, el nerviosismo y el estrés y la ambición y el afán de las riquezas, o el deseo de los placeres, pueden hacer estéril la palabra sembrada, eso ya dependerá de nosotros. Pero cuando la semilla se esterilice en un corazón, como en el joven rico que se fue triste, encontrará eco en otro corazón noble, tres siglos después en Egipto, cuando Antonio Abad, de veinte años, escuche la misma invitación cantada por el diácono en su iglesia. Y en él produjo el ciento por uno, porque vendió la herencia pingüe que había recibido de sus padres, la dio a los pobres y se sumergió en las alabanzas a Dios y en el trabajo en la soledad del desierto, donde tuvo que luchar aguerridamente con el enemigo de siempre.

10. El Padre Segundo Llorente, jesuita, fue misionero en Alaska. Desde allá escribía cartas, que él nunca supo el bien que me hicieron a mí. También yo ignoro el efecto de estas palabras mías. Sólo de vez en cuando, una persona generosa gasta su tiempo dándome a beber un sorbo de agua, que Dios ve necesaria para el camino. Era tal la fe de aquel misionero que un día dice: salí a sembrar vocaciones religiosas entre los esquimales. Diríamos nosotros ¡qué locura sembrar en aquel erial! Pues él estaba seguro de que alguien recibiría esas semillas. Leyendo al Padre Arrupe sus andanzas en el Japón quedas anonadado ante el heroísmo de aquellos misioneros que se ven precisados a ejercitar una gigantesca esperanza.

11. A veces he encontrado en altos picos de montaña hermosas matas de claveles diminutos, cuyas semillas fueron sembradas tan lejos por algún pajarito que dejó allí la semilla, o el mismo viento arremolinó. Pocas semillas hay más pequeñas que la de la mostaza, y, con ser tan diminuta que no pasa de los cuatro milímetros de diámetro, se convierte en un arbusto de tres o cuatro metros. La doctrina de Cristo es un grano de mostaza por su tamaño. Pero dejadla que caiga en la tierra buena de un corazón preparado, regadla después con abundancia de agua de oración y de reflexión y veréis cómo nace y cómo crece esa plantita. hasta el punto de que los pájaros; que son las almas que vuelan y no reptan, buscan cobijo y descanso en sus ramas.

12. Es más difícil que la palabra de Dios arraigue si no encuentra un corazón de carne, es decir, si no hay en el hombre al menos un inicial deseo de honradez, un clima natural de humanidad, que supone captación de la belleza moral, afecto noble hacia lo bueno, gratitud debida al bienhechor, estímulo ante el progreso moral y el perfeccionamiento. Diríamos que cuando el alma no vive como espíritu, sino que se materializa, cuando es incapaz de remontar su vuelo más allá de las fronteras del alcance de los sentidos, cuando no calcula más que lo que toca, ve y goza, hace más difícil la germinación del grano diminuto, pero eficaz; poco vistoso pero muy fecundo, de la palabra de Cristo.

13. La semilla que cae entre las piedras no arraiga ni nace. Sin embargo, allí mismo, en los cerros, junto a las piedras, había un puñadito de tierra y el buen labrador hacendoso la roturó y abonó y allí creció el trigo, y las vides se engalanaron con el verdor de los pámpanos tersos..., y en el collado hubo vino y harina, y, consagrados, dieron a Jesús a las almas, y éstas almas se multiplicaron? y nacieron de ellas otras espigas y otras vides, ¿quién osará calcular la fecundidad de un granito de mostaza que cayó en una tierra buena?... ¿Quién podrá medir el bien que una palabra dicha quedamente puede producir hasta el fin de los siglos?... Nuestras palabras y hasta nuestras pisadas, hallan eco en todo el mundo y hasta el día último.

14. Transcribo el siguiente Testimonio, salido de la pluma del Canónigo Magistral de la Catedral de Teruel:

Familia Parroquial

ANTONIO SE HA IDO AL SEMINARIO

Antonio ha crecido pegadito a la sotana del Cura. Desde los 8 años ha estado al servicio del altar y del apostolado: Acólito vivaracho, aspirante de Acción Católica eficiente, estudiante pundonoroso... Se nos ha ido al Seminario, como hace cuatro años se fue Nicolás.

Nos ha dejado un vacío muy hondo... Sólo soportable por el pensamiento de que así nos preparamos el relevo. Que el Señor le dé perseverancia.

15. Como el grano de mostaza

Jerónimo Beltrán *

Tengo en mis manos una sencilla hoja parroquial, Noticias es su título. Y es de la parroquia de Santiago Apóstol, de Sinarcas (Valencia). Corresponde al año primero de esta publicación y es de fecha 15 de noviembre de 1959. En ella hay un comentario del evangelio centrado en la parábola de la mostaza.

El autor dice: ?La doctrina de Cristo es un grano de mostaza por su tamaño. Pero dejadla que caiga en la tierra buena de un corazón preparado, regadla después con abundancia de agua de oración y veréis cómo crece esa plantita... Diríamos que cuando el alma es incapaz de remontar el vuelo más allá de las fronteras del alcance de los sentidos, cuando no calcula más que lo que toca, ve y goza, se hace incapaz de dejar germinar el grano pequeño, pero eficaz, poco vistoso pero muy fecundo, de la palabra de Cristo. Quien escribía estas frases es D. Jesús Martí y Ballester, joven sacerdote, destinado a la parroquia de Sinarcas cuando contaba 30 años de edad. Allí estaría 6 años trabajando apostólicamente. No se distinguía precisamente el pueblo por fervor espiritual. Pero la semilla de su predicación insistente fue calando en las almas hambrientas de la Palabra con mayúscula.

Amor y cruz y el obispo de Avila, Arzobispo de Granada después y actualmente, Arzobispo de Toledo, Primado de España y Cardenal Prefecto del Culto Divino en Roma.

¿Quién se hubiera atrevido a preveerlo? Fue exactamente en Sinarcas donde empezó a gestarse Amor y Cruz, una Obra de Iglesia que valora enormemente la vida de oración y en medio del mundo quiere enraizar la dimensión contemplativa. Todo ello siguiendo la doctrina espiritual de nuestros grandes místicos Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, quienes avanzaron hacia Dios por el camino generoso de la renuncia y de la entrega.

D. Jesús Martí es su fundador, autor además de numerosos libros de espiritualidad. Y el otro detalle. En esa hojita parroquial hay una noticia: ?Antonio se ha ido al Seminario?. Se hizo sacerdote. Era entonces monaguillo que creció pegado a la sotana del Cura.

Es Antonio Cañizares, hoy, cardenal-arzobispo de Toledo y desde ayer dejará el arzobispado de Toledo y se irá al Vaticano para ocupar la Presidencia de la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos. Son acontecimientos que nos animan a pensar en la eficacia del insignificante grano de mostaza del evangelio. Uno es quien siembra y otro quien recoge dijo el Señor. Sembremos con alegría porque otros y soy profeta ahora, lograrán abundante cosecha.

*Jerónimo Beltrán es Canónigo Magistral de la Catedral de TERUEL

16. Dicen los sociólogos que se va extendiendo una religión hedonista, que no valora el pecado. Esa religión no produce frutos, no estimula a las generaciones jóvenes a entregarse por Jesús y como él a las almas, ni a una fidelidad constante ante las tentaciones. "Pasarlo bien" es su lema.

17. La Santa Virgen María, la tierra virgen disponible a la acción del Espíritu y los santos han sido la tierra buena que ha producido el ciento por uno. ¿Por qué no lo hemos de ser nosotros? "Dichosos vosotros porque oís lo que estáis oyendo. Muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que vosotros veis y oír lo que vosotros estáis oyendo y no lo vieron ni lo oyeron".

18. Al recibir la palabra de la Escritura y al comer la palabra encarnada eucarística que nos une con Dios, somos felices, pero también responsables de los frutos. Con la Eucaristía y con la Palabra, "el Señor riega la tierra y la enriquece", pues como la semilla necesita riego, ahí llega "la acequia de Dios, rebosante de agua". El Señor "prepara los trigales, riega los surcos, su llovizna que él envía deja los surcos mullidos", y a medida que van saliendo "los brotes, él los bendice". "Los pastos del páramo rezuman abundancia, las colinas se orlan de alegría. Las praderas se cubren de rebaños y los valles se visten de mieses que aclaman y cantan" mientras se orean y se balancean Salmo 64. De esta acción de Dios, vive, brota, fructifica, la vida de la Iglesia. Porque la Palabra no vuelve vacía.

¿QUÉ SIGNIFICA LAS LETRAS JHS?


Jesús, Hombre, Salvador

Por: P. Jose Luis Quijano | Fuente: Catholic.net

Este símbolo IHS o JHS es muy famoso y se usa en multitud de lugares.

Su significado es muy sencillo: es la abreviatura del nombre de Jesús.

Hoy es precisamente el Dulce Nombre de Jesús, pues a los 8 días de nacer San José y la Virgen, como judíos piadosos y observantes de la Ley que eran lo llevaron al templo para circuncidarlo y le pusieron el nombre que el arcángel San
Gabriel había dicho a María: A los ocho días circuncidaron al niño y le pusieron por nombre Jesús, el mismo nombre que el ángel había dicho a María antes de que estuviera encinta

J: Jesús
H: Hombre
S: Salvador


Significa Joshua (En español se traduce como Jesús y significa Salvador) por eso "jesus hombre salvador"

En el hebreo no se escribían las vocales, así como el de Dios es YHVH y significa Yahvé (En español se traduce como "Yo soy"

sábado, 15 de julio de 2017

¿CÓMO LE EXPLICO A MI HIJO PEQUEÑO QUIÉN ES DIOS?


Los niños están en un proceso constante de conocimiento del mundo. Es durante la infancia cuando surgen las primeras dudas acerca de la existencia de Dios. Casi siempre el primer contacto que los niños tienen con el tema de Dios es a través de sus padres, por ello los padres deben saber responder a sus preguntas de un modo claro y edificante.
Uno de los teólogos medievales más importantes, Santo Tomás de Aquino comenzó a preguntarse por Dios desde muy temprana edad. Con alguna frecuencia se hablaba del tema en su casa. Él, al escuchar las charlas de los adultos se fue formulando esta pregunta: ¿Qué cosa es Dios? Al final de su vida, Tomás de Aquino se había acercado de múltiples maneras a la solución de esta pregunta, que se planteó siendo apenas un niño.

De manera muy semejante los niños actuales se plantean dudas sobre Dios: ¿Qué es Dios?, ¿Cómo es?, ¿Es un señor barbudo que vive entre las nubes? Los padres de familia son los primeros en enseñar a los niños quién es Dios. Muchas veces el niño escucha a sus padres hablar de Dios. También puede comenzar el acercamiento a las realidades divinas cuando el niño acompaña a sus padres a la iglesia.

Es importante saber que cuando los niños preguntas esperan una respuesta clara y sencilla. En una palabra: que puedan entender. Ante la pregunta sobre Dios, su existencia y características hay que explicar a los niños lo que nos preguntan, pero también lo que es apropiado que sepan a su edad.

Independientemente de las preguntas particulares que puedan hacer los niños, debemos tener en cuenta que deben saber que Dios existe como ser superior a todas las cosas, que es bondadoso, amoroso y cuida de sus creaturas como un Padre.

DIOS ES UN PADRE BUENO QUE CUIDA DE SUS HIJOS

Una pregunta común que los niños desean aclarar es: ¿Quién es Dios? Podríamos hacer muchas especulaciones sobre la esencia de Dios como Ser necesario, perfecto y eterno, pero con estas respuestas sólo le daríamos más oscuridad al niño en vez de claridad.

Ante esta pregunta podemos responder, sin miedo a errar, que Dios es un Padre bueno que cuida a sus hijos. Podemos explicar a los niños que Dios es el Padre de todas las cosas. Es decir, Él ha originado las cosas que existen porque ha querido que así fuera. Podemos decir al niño que se imagine cómo nacen las flores, las plantas, los animales, etc. De esta forma le haremos pensar que es necesario un origen, porque si todas las cosas vienen de todas las cosas, de manera indefinida, no tiene sentido el orden que vemos.

Podemos decirle al niño que Dios ama las cosas que ha hecho y que no era necesario que estas cosas existieran. A Dios le podemos decir Padre porque, además de habernos dado origen, nos ha hecho semejantes a Él. Dios es un Padre bueno, el mejor que existe. Y es por esta bondad perfecta que cuida de nosotros.

DIOS EXISTE Y ES SUPERIOR A TODAS LAS COSAS

Los niños pueden preguntarnos: ¿existe Dios? y para responder que sí podemos proponerle al niño lo siguiente: que piense en las cosas que lo rodean. Una vez que se haya imaginado estas cosas le diremos que imagine que no existen. Es entonces que le podemos preguntar: ¿pudieron no haber existido estas cosas? El niño responderá según su juicio. Lo que se pretende es llegar al punto en que se debe aceptar que alguna cosa debe existir siempre porque si no existe algo de modo originario, supremo y fuerte, la débil existencia de las otras cosas no tendría sentido.


Gabriel González  Nares

LISTADO COMPLETO DE LOS PAPAS


El título de Papa no aparece en la Biblia, sino que procede de la tradición oral. A los primeros obispos se les consideraba padres de la comunidad, y por tanto, el pueblo los nombraba “Pappas”, que en griego es un diminutivo de “Padre”. No sólo el obispo de Roma recibía este título, sino los obispos de otras ciudades como el de Antioquía, Alejandría o Cartago. Con el tiempo este título sólo se reservó para los obispos de Roma.
La lista de todos aquellos que han ocupado la silla de San Pedro a lo largo de la historia de la Iglesia.

DEL AÑO 33 AL 155

1. San Pedro
2. San Lino (67-76)
3. San Cleto (76-88)
4. San Clemente (88-97)
5. S. Evaristo (97-105)
6. S. Alejandro I (105-115)
7. S. Sixto I (115-125)
8. S. Telesforo (125-136)
9. S. Higinio (136-140)
10. S. Pio I (140-155)

DEL AÑO 155 AL 250

11. S. Aniceto (155-166)
12. S. Sotero (166-175)
13. S. Eleuterio (175-189)
14. S. Victor I (189-199)
15. S. Ceferino (199-217)
16. S. Calixto I (217-222)
17. S. Urbano I (222-230)
18. S. Ponciano (230-235)
19. S. Antero (235-236)
20. S. Fabián (236-250)

DEL AÑO 250 AL 309

21. S. Cornelio (251-253)
22. S. Lucio I (253-254)
23.
S. Esteban I (254-257)
24. S. Sixto II (257-258)
25.
S. Dionisio (259-268)
26. S. Felix I (269-274)
27. S. Eutiquiano (275-283)
28. S. Cayo (283-296)
29. S. Marcelino (296-304)
30. S. Marcelo I (308-309)

DEL AÑO 309 AL 417

31. S. Eusebio (309-309)
32. S. Melquiades (311-314)
33.
S. Silvestre I (314-335)
34. S. Marcos (336-336)
35.
S. Julio I (337-352)
36. Liberio (352-366)
37. S. Damaso I (366-384)
38. S. Siricio (384-399)
39. S. Anastasio I (399-401)
40. S. Inocencio I (401-417)

DEL AÑO 417 AL 498

41. S. Zosimo (417-418)
42. S. Bonifacio I (418-422)
43. S. Celestino I (422-432)
44. S. Sixto III (432-440)
45. S. León Magno (440-461)
46. S. Hilario (461-468)
47. S. Simplicio (468-483)
48. S Felix III (483-492)
49. S. Gelasio I (492-496)
50. Anastasio II (496-498)

DEL AÑO 498 AL 561

51. S. Simaco (498-514)
52. S. Hormisdas (514-523)
53. S. Juan I (523-526)
54. S. Félix IV (526-530)
55. Bonifacio II (530-532)
56. S. Juan II (533-535)
57. S. Agapito I (535-536)
58. S. Silverio (536-537)
59. Vigilio (537-555)
60. Pelagio I (556-561)

DEL AÑO 561 AL 638

61. Juan III (561-574)
62. Benedicto I (575-579)
63. Pelagio II (579-590)
64. S. Grerio I (Magno) (590-604)
65. S. Sabiniano (604-606)
66. Bonifacio III (607-607)
67. S. Bonifacio IV (608-615)
68. S. Adeodato I (615-618)
69. Bonifacio IV (619-625)
70. Honorio I (625-638)

DEL AÑO 640 AL 683

71. Severino (640-640)
72. Juan IV (640-642)
73.
Teodoro I (642-649)
74. S. Martin I (649-655)
75.
San Eugenio I (654-657)
76. S. Vitaliano (657-672)
77. Adeodato II (672-676)
78. Dono (676-678)
79. S. Agaton (678-681)
80. S. León II (682-683)

DEL AÑO 684 AL 741

81. S. Benedicto II (684-685)
82. Juan V (685-686)
83. Conon (686-687)
84. S. Sergio I (687-701)
85. S. Juan VI (701-705)
86. Juan VII (705-707)
87. Sisinio (708-708)
88. Constantino (708-715)
89. S. Gregorio II (715-731)
90. S. Gregorio III (731-741)

DEL AÑO 741 AL 827

91. S. Zacarías (741-752)
92. S. Esteban II (III) (752-757)
93. S. Paulo I (757-767)
94. Esteban III (IV) (768-772)
95. Adriano (772-795)
96. S. León III (795-816)
97. Esteban IV (V) (816-817)
98. S. Pascual I (817-824)
99. Eugenio II (824-827)
100. Valentín (827)

DEL AÑO 827 AL 891

101. Gregorio IV (827-844)
102. Sergio II (844-847)
103. S. León IV (847-855)
104. Benedicto III (855-858)
105. S. Nicolás I (858-867)
106. Adriano II (867-872)
107. Juan VIII (872-882)
108. Marino I (882-884)
109. S. Adriano III (884-885)
110. Esteban V (VI) (885-891)

DEL AÑO 891 AL 913

111. Formoso (891-896)
112. Bonifacio VI (896-896)
113. Esteban VI (896-897)
114. Romano (897-897)
115. Teodoro II (897-897)
116. Juan IX (898-900)
117. Benedicto IV (900-903)
118. León V (903-903)
119. Sergio III (904-911)
120. Anastasio III (911-913)

DEL AÑO 913 AL 964

121. Landon (913-914)
122. Juan X (914-928)
123. León VI (928-928)
124. Esteban VII (VIII) (928-931)
125. Juan XI (931-935)
126. León VII (936-939)
127. Esteban VIII (IX) (939-942)
128. Marino II (942-946)
129. Agapito II (946-955)
130. Juan XII (955-964)

DEL AÑO 963 AL 1003

131. León VIII (963-965)
132. Benedicto V (964-966)
133. Juan XIII (965-972)
134. Benedicto VI (973-974)
135. Benedicto VII (974-983)
136. Juan XIV (983-984)
137. Juan XV (985-996)
138. Gregorio V (996-999)
139. Silvestre II (999-1003)
140. Juan XVII (1003-1003)

DEL AÑO 1004 AL 1048

141. Juan XVIII (1004-1009)
142. Sergio IV (1009-1012)
143. Benedicto VIII (1012-1024)
144. Juan XIX (1024-1032)
145. Benedicto IX (1032-1044)
146. Silvestre III (1045-1045)
147. Benedicto IX (1045-1045)
148. Gregorio VI (1045-1046)
149. Clemente II (1046-1047)
150. Benedicto IX (1047-1048)

DEL AÑO 1048 AL 1118

151. Damaso II (1048-1048)
152. S. León IX (1049-1054)
153. Víctor II (1055-1057)
154. Esteban IX (X) (1057-1058)
155. Nicolás II (1059-1061)
156. Alejandro II (1061-1073)
157. Gregorio VII (1073-1085)
158. B. Víctor III (1086-1087)
159. B. Urbano II (1088-1099)
160. Pascual II (1099-1118)

DEL AÑO 1118 AL 1181

161. Gelasio II (1118-1119)
162. Calixto II (1119-1124)
163. Honorio II (1124-1130)
164. Inocencio II (1130-1143)
165. Celestino II (1143-1144)
166. Lucio II (1144-1145)
167. B. Eugenio III (1145-1153)
168. Anastasio IV (1153-1154)
169. Adriano IV (1154-1159)
170. Alejandro III (1159-1181)

DEL AÑO 1181 AL 1254

171. Lucio III (1181-1185)
172. Urbano III (1185-1187)
173. Gregorio VIII (1187-1187)
174. Clemente III (1187-1191)
175. Celestino III (1191-1198)
176. Inocencio III (1198-1216)
177. Honorio III (1216-1227)
178. Gregorio IX (1227-1241)
179. Celestino IV (1241-1241)
180. Inocencio IV (1243-1254)

DEL AÑO 1254 AL 1287

181. Alejandro IV (1254-1261)
182. Urbano IV (1261-1264)
183. Clemente IV (1265-1268)
184. B. Gregorio X (1271-1276)
185. B. Inocencio V (1276-1276)
186. Adriano V (1276-1276)
187. Juan XXI (1276-1277)
188. Nicolás III (1277-1280)
189. Martín IV (1281-1285)
190. Honorio IV (1285-1287)

DEL AÑO 1288 AL 1370

191. Nicolás VI (1288-1292)
192. S. Celestino V (1294-1294)
193. Bonifacio VIII (1294-1303)
194. B. Benedicto XI (1303-1304)
195. Clemente V (1305-1314)
196. Juan XXII (1316-1334)
197. Benedicto XII (1334-1342)
198. Clemente VI (1342-1352)
199. Inocencio VI (1352-1362)
200. B. Urbano V (1362-1370)

DEL AÑO 1370 AL 1464

201. Gregorio XI (1370-1378)
202. Urbano VI (1378-1389)
203. Bonifacio IX (1389-1404)
204. Inocencio VII (1404-1406)
205. Gregorio XII (1406-1415)
206. Martín V (1417-1431)
207. Eugenio IV (1431-1447)
208. Nicolás V (1447-1455)
209. Calixto III (1455-1458)
210. Pio II (1458-1464)

DEL AÑO 1464 AL 1471

211. Paulo II (1464-1471)
212. Sixto IV (1471-1484)
213. Inocencio VIII (1484-1492)
214. Alejandro VI (1492-1503)
215. PIO III (1503 – 1530)
216. Julio II (1503-1513)
217. Leon X (1513-1521)
218. Adriano VI (1522-1523)
219. Clemente VII (1523-1534)
220. Paulo III (1534-1549)

DEL AÑO 1550 AL 1591

221. Julio III (1550-1555)
222. Marcelo II (1555)
223. Paulo IV (1555-1559)
224. Pio IV (1560-1565)
225. S. Pio V (1566-1572)
226. Gregorio XIII (1572-1585)
227. Sixto V (1585-1590)
228. Urbano VII (1590-1590)
229. Gregorio XIV (1590-1591)
230. Inocencio IX (1591)

DEL AÑO 1592 AL 1689

231. Clemente VIII (1592-1605)
232. Leon XI (1605-1605)
233. Paulo V (1605-1621)
234. Gregorio XV (1621-1623)
235. Urbano VIII (1623-1644)
236. Inocencio X (1644-1655)
237. Alejandro VII (1655-1667)
238. Clemente IX (1667-1669)
239. Clemente X (1670-1676)
240. B. Inocencio XI (1676-1689)

DEL AÑO 1689 AL 1799

241. Alejandro VIII (1689-1691)
242. Inocencio XII (1691-1700)
243. Clemente XI (1700-1721)
244. Inocencio XIII (1721-1724)
245. Benedicto XIII (1724-1730)
246. Clemente XII (1730-1740)
247. Benedicto XIV (1740-1758)
248. Clemente XIII (1758-1769)
249. Clemente XIV (1769-1774)
250. Pio VI (1775-1799)

DEL AÑO 1800 AL 1958

251. Pio VII (1800-1823)
252. Leon XII (1823-1829)
253. Pio VIII (1829-1830)
254. Gregorio XVI (1834-1846)
255. Pio IX (1846-1878)
256. Leon XIII (1878-1903)
257. S. Pio X (1903-1914)
258. Benedicto XV
259. Pio XI (1922)
260 Pio XII (1939-1958)

DEL AÑO 1958 AL PRESENTE


261. Juan XXIII (1958-1963)
262. Pablo VI (1963-1978)
263. Juan Pablo I (1978)
264. Juan Pablo II (1978-2005)
265. Benedicto XVI (2005- 2013)
266. Francisco (2013- )