domingo, 11 de mayo de 2008

JUSTICIA DE LA MADRE DE DIOS


Refiere el Padre Carlos Bovio que en Domans, ciudad de Francia, había un hombre casado que olvidando a su mujer, vivía deshonestamente con otra.

No pudiendo tolerarlo la esposa, pedía de continuo a Dios que castigase a los criminales que la ofendían y, especialmente un día se dirigió a un altar de la Bienaventurada Virgen que estaba en cierta Iglesia, a pedir justicia contra aquella mujer que tenía entretenido a su marido. Y a esta misma imagen, iba también todos los días la otra miserable pecadora a rezar un Ave María.

Cierta noche la Divina Madre se apareció en sueños a la esposa, la cual, luego que la vio, le repitió como de costumbre:
§ “¡Justicia, Madre de Dios, justicia!
Pero la Señora le respondió:
§ “¡Justicia! ¿A mí me pides justicia? ¡Anda, busca a otros que te la hagan! Yo, por Mí no te la puedo hacer. Has de saber, que aquella pecadora cada día me reza la Salutación, y al que la rezare no puedo permitir que padezca ni que sea castigada por sus pecados

Apenas amaneció se fue la esposa a oír Misa en la misma Iglesia de Nuestra Señora, y al salir de ella se encontró con la amiga de su marido; al verla empezó a injuriarla diciéndole que era una hechicera, que con sus hechizos había llegado a encantar aun a la Santísima Virgen
§ “¡Calla! – le decía la gente - ¿qué dices?”
§ “No quiero callar – respondía – lo que digo es muy cierto: anoche se me apareció Nuestra Señora y pidiéndole yo justicia, me ha contestado que no me la podía hacer, porque esta malvada le reza cada noche una Salutación

Preguntaron a la otra qué Salutación era la rezaba a la Madre de Dios, y respondió:
§ “La del Ave María

Más al oír que la Santísima Virgen por aquella devoción la llenaba de misericordia, se fue a postrar delante de aquella santa imagen, y allí, en presencia de todos, pidiendo perdón de su escándalo, hizo voto de perpetua continencia. Además, se vistió de monja, y fabricándose una pequeña habitación junto a aquella Iglesia, se encerró dentro de ella y en continua penitencia perseveró hasta su muerte.
Fuente: Glorias de María
San Alfonso María de Ligorio

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