viernes, 24 de abril de 2009

EN SUS MANOS


Durante una fuerte tormenta en alta mar, una mujer muy nerviosa que viajaba en un trasatlántico acudió al capitán en busca de tranquilidad.

-Capitán - le preguntó temblorosa - ¿Estamos en gran peligro?”
- No se preocupe, Señora - le respondió - después de todo, estamos en manos de Dios
-“¿Tan mala es la situación?” - dijo la mujer con voz entrecortada y el terror reflejado en su rostro.
-Siempre estamos en las manos de Dios, tanto en tiempos tormentosos como en la calma. ¡Y Dios es tan bueno! A veces olvidamos la presencia de Dios hasta el último momento, hasta que nos vemos rodeados por la tormenta

Reflexión: Siempre, incluso durante la calma, debiéramos tener presente la protección divina.

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