miércoles, 27 de abril de 2011

LA META DE LA PERSONA: CONOCER Y AMAR A DIOS



¿Tiene la persona una meta en la vida? Ser persona es estar capacitado del amor divino para amar.

¿Qué es la persona? ¿De dónde viene y hacia dónde va? ¿Tiene la persona una meta en la vida? Pero, ¿qué es ser persona? La persona es una unidad, un compuesto formado de alma y cuerpo, por esto la persona es un ser espiritual. Lo que determina a un ser que es persona (Dios, los ángeles, los hombres) es la permanencia de su vida en sí mismo y por sí mismo, por medio del espíritu que es quien lo sostiene. Por lo tanto, ser persona es ser espiritual.

Todas las personas somos espirituales porque el espíritu es la sustancia, el elemento que nos sostiene en la vida, en el vivir. La persona es un espíritu encarnado en un cuerpo único e irrepetible. Que la persona sea un ser espiritual quiere decir, amigo, que tú puedes elegir y actuar libremente. Imagínate, los animales no pueden hacer esto, por eso los animales no tienen ninguna naturaleza o principio espiritual. El ser de naturaleza espiritual es un bien dado por Dios que sólo corresponde al hombre. Sólo la persona tiene la facultad de conocer a Dios por sí mismo y por lo tanto de amarle. El hombre es una persona corporal hecha para conocer y amar. La meta pues de la persona humana es conocer y amar a Dios.

La persona es el único ser de la creación que sabe que es un ser libre, un ser inteligente, un ser que puede hacer cosas. Esa libertad tiene que ayudarlo a perseguir su propio bien, su realización en el amor. Ser persona es estar capacitado del amor divino para amar, es descubrir que no sólo se es biología e instinto, es descubrir que se está hecho para vivir en comunión con lo divino hasta llegar a la plenitud de la gloria.

Querido lector, realmente sólo la persona ama y puede conocer y amar a Dios. Sin embargo, para que esto suceda se requiere que sea ella misma desde su libertad individual y busque ese bien, esa comunión y ese amor.

Tomás de Aquino, gran pensador católico del siglo XVII, entiende a la persona como subsistente espiritual. La persona es lo más noble y digno que existe en la naturaleza. Cuando el niño, el joven, el adulto es iluminado por esta verdad se encuentra a sí mismo con que es verdaderamente superior. Se encuentra que por ser de naturaleza espiritual, noble y digna está llamado a vivir una vida llena de valor y de plenitud, una vida llena de sentido, una vida que le lleve a expresar: ¡he sido creado para el bien! Pero hay todavía más, así como Dios se ha dado a sí mismo creándote a ti y a mí, así tú y yo podemos darnos a Dios y a los otros amando y haciendo el bien.

Por eso es importante saber que ser persona quiere decir que tú y yo somos un ser de amor. El amor es el poder, la naturaleza de Dios. Como cada uno es hecho a su imagen y semejanza no estaremos completos o seremos perfectos hasta dejar que el espíritu del amor gobierne en nuestro corazón y empuje nuestra existencia a vivirse consciente y apasionadamente persona. Persona masculina y persona femenina: dos modos de la persona de ser en el mundo para dar Gloria a Dios.

Sheila Morataya Fleichman

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