sábado, 27 de agosto de 2016

MARÍA REINA DE LA PAZ DE MEDJUGORJE, MENSAJE EXTRAORDINARIO DEL 26 DE AGOSTO DE 2016


26 AGOSTO 2016 (Mensaje Extraordinario)
Queridos hijos, también hoy, de manera particular, deseo invitarlos a vivir mis mensajes. No hablen de mis mensajes …
25 AGOSTO 2016
Queridos hijos, hoy quiero compartir con ustedes la alegría del Cielo. Ustedes, hijitos
12 AGOSTO 2016 (Mensaje Extraordinario)
Queridos hijos, también hoy los invito a la perseverancia en la oración. Oren, queridos hijos, en particular…
2 AGOSTO 2016
Queridos hijos, he venido a ustedes, en medio de ustedes, para que me den sus preocupaciones…

Mensaje Extraordinario del 26 de agosto 2016, dado a Iván
“También esta noche la Virgen vino alegre y feliz y, al inicio, nos saludó a todos con su saludo maternal:
‘Alabado sea Jesús, queridos hijos míos’. 
Después extendió sus manos y oró sobre nosotros aquí presente, y de manera especial oró por los enfermos presentes. La Virgen dijo:
‘Queridos hijos, también hoy, de manera particular, deseo invitarlos a vivir mis mensajes.
No hablen de mis mensajes, sino vivan mis mensajes.
Sean ustedes mi signo vivo, signo de mi presencia aquí, e irradien a los demás con su presencia.
Queridos hijos, en este tiempo oren más, oren conmigo y por mis intenciones.
¡Síganme, queridos hijos! ¡Vivan mis mensajes!
No teman, yo estoy con ustedes e intercedo por todos ustedes ante mi Hijo.
Gracias, queridos hijos, por haber respondido también hoy a mi llamado.’
A continuación, la Virgen nos bendijo a todos con su bendición maternal, y bendijo todo lo que ustedes han traído para que sea bendecido.
Después yo los encomendé a todos ustedes, sus necesidades, sus intenciones, a sus familias y especialmente a los enfermos.
Durante un período de tiempo, la Virgen continuó orando sobre todos nosotros, y en esta oración se fue en el signo de la luz y de la Cruz, con el saludo:
‘Vayan en paz, queridos hijos míos’

Mensaje del 25 de agosto 2016
“¡Queridos hijos! Hoy quiero compartir con ustedes la alegría del Cielo.
Ustedes, hijitos, abran la puerta del corazón a fin de que en su corazón crezca la esperanza, la paz y el amor que solo Dios da.
Hijitos, están demasiado apegados a la Tierra y a las cosas terrenales, por eso Satanás los agita como el viento lo hace con las olas del mar.
Por lo tanto, que la cadena de su vida sea la oración con el corazón y la adoración a mi Hijo Jesús.
Entreguen a Él su futuro para que en Él sean alegría y ejemplo para los demás con sus vidas.
Gracias por haber respondido a mi llamado.”

Mensaje Extraordinario del 12 de agosto 2016, dado a Iván
“También esta noche la Virgen ha venido a nosotros contenta y feliz, y nos ha saludado a todos con su saludo materno:
“¡Sea alabado Jesús, queridos hijos!”.
Después extendió sus manos y oró un tiempo prolongado sobre todos nosotros. En modo particular oró por todos los enfermos aquí presente. Luego la Virgen dijo:
“Queridos hijos, también hoy los invito a la perseverancia en la oración.
Oren, queridos hijos, en particular por la perseverancia en la oración familiar.
Hoy oro junto a ustedes por la familia. Deseo, queridos hijos, la santidad en la familia, para que haya más familias santas que oren y vivan las palabras de mi Hijo y los mensajes que les doy. 
¡Gracias, queridos hijos, por haber respondido también hoy a mi llamada!”
Luego nos bendijo con su bendición materna y bendijo todos los artículos religiosos que han traído para la bendición. También hoy los encomendé a todos ustedes, todas sus necesidades, sus intenciones, sus familias. En modo particular encomendé a todos los enfermos y sacerdotes aquí presente. Después la Virgen continuó orando un tiempo sobre todos nosotros y en esta oración se marchó, se marchó en el signo luminoso de la luz y de la cruz con su saludo:
“Vayan en paz, queridos hijos míos.””

Mensaje del 2 de agosto 2016
“Queridos hijos, he venido a ustedes, en medio de ustedes, para que me den sus preocupaciones, para que las presente a mi Hijo e interceda ante Él por ustedes y vuestro bien.
Sé que cada uno de ustedes tiene sus preocupaciones, sus pruebas; por eso los invito maternalmente: vengan a la Mesa de mi Hijo.
Él, por ustedes, parte el pan, se da a ustedes, les da la esperanza. A ustedes les pide más fe, más esperanza y más vitalidad. Pide vuestra lucha interior contra el egoísmo, contra el juicio y las debilidades humanas.
Por eso yo, como Madre, les digo: oren, porque la oración les da la fuerza para la lucha interior.
Mi Hijo, de pequeño, me decía a menudo que muchos me habrían amado y llamado Madre.
Yo, aquí en medio de ustedes, siento amor y les doy las gracias.
Por medio de este amor, ruego a mi Hijo para que ninguno de ustedes, hijos míos, vuelva a casa igual que antes, para que lleven siempre más esperanza, misericordia y amor; para que sean apóstoles del amor, aquellos que con su vida testimoniarán que el Padre Celestial es fuente de vida y no de muerte.
Queridos hijos, nuevamente y maternalmente les pido: oren por los elegidos de mi Hijo, por sus manos bendecidas, por sus pastores, para que puedan predicar a mi Hijo siempre con más amor, y así obrar conversiones.
¡Les doy las gracias!”.


 Fuente: Centro María Reina de la Paz Montevideo-Uruguay

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